
¿Hasta dónde serías capaz de llegar para curar a tu hijo de una enfermedad que se cobra decenas de miles de vidas a nivel mundial? Tiffany Alberts, de Indiana, Estados Unidos, llegó al extremo de inyectarle materia fecal en la sangre para lograr una desmejora en su salud, con el objetivo de que los médicos trasladaran a su hijo a una unidad en la que recibiera mejores atenciones.
El adolescente de 15 años, hijo de Tiffany Alberts, se encontraba internado en el Hospital de niños Riley, lugar en el que recibía cuidadosos tratamientos para combatir la leucemia que lo aquejaba desde hacía tiempo.
Los médicos se encontraban muy conformes con su avance hasta que, de forma repentina, su salud comenzó a experimentar retrocesos inexplicables, manifestando síntomas tales como diarrea, vómitos y altas temperaturas corporales.
El personal médico no tardó en realizarle exámenes exhaustivos para hallar la causa de semejante desmejora en su salud. Para su sorpresa, hallaron restos de materia fecal en sus células sanguíneas.
Azorados ante el hallazgo, dispusieron de cámaras secretas para encontrar al culpable de un hecho tan aberrante. Su sorpresa no fue nada menor cuando descubrieron que quien perpetraba el hecho era su propia madre, Tiffany Alberts, de 41 años de edad.

La madre del joven, quien declaró haber llevado a cabo tal hecho para que los médicos accedieran a trasladar a su hijo a una unidad en la que recibiera una mejor atención, enfrenta cargos de agresión y negligencia, entre otros cinco, además de haber tenido que pagar una fianza de 80 mil dólares por su liberación.
Tiffany Alberts tiene ahora prohibido acercarse a su hijo por haber atentado contra la vida de la persona que se encontraba a su cargo.
Luego de que la denuncia fuera presentada en la Oficina de Abuso Infantil de Indiana, su madre trató de defenderse recurriendo a una mentira. Al comienzo aseguró que lo que le había inyectado era agua, para así contrarrestar el efecto de la medicina que le inyectaban los médicos, la cual Alberts aseguraba que lo estaba quemando por dentro.
Cuando lo evidente se puso de manifiesto, Tiffany Alberts no tuvo otra opción que admitir que había sido su propia materia fecal la que fue inyectada, con sus propias manos, al cuerpo del jovencito.
Las cadenas de televisión estadounidenses han levantado gran vuelo alrededor de este tema y las personas no dejan de preguntarse qué es lo que llevó realmente a una madre a cometer un acto semejante contra su hijo.
"Lo importante debe ser expuesto al público en general con cada detalle" Bulovo